El poder de la decoración

Tanto la decoración turca como la árabe perdura a lo largo de los tiempos por la sensualidad de sus colores, sus simetrías imposibles y arcos túmidos. Decorar un espacio al estilo turco es una buena opción. Podemos colocar una bonita alfombra, mimadas en cada paso de fabricación o mesas de centro donde puedes disfrutar de un té o también lámparas que con su luz tenue te hacen viajar en el tiempo por su calidez y armonía. Para obtener este tipo de artículos ya no necesitamos viajar a los bazares turcos sino a través de tiendas online especializadas, que nos lo hacen más fácil y cómodo como por ejemplo Kilim Age, que te ofrece una variedad de productos para decorar sin tener que trasladarte apenas fuera de Madrid.

Para las lámparas los turcos usaban ricos metales y piedras preciosas, donde también usan colores vivos inspirándose en los colores mediterráneos, colores de especies que transmiten alegría y animan la estancia. Están inspiradas en las enormes lámparas de los palacios de los poderosos sultanes otomanos de antaño. Por aquel entonces, la decoración también era muy importante porque a través de ella se envían mensajes a nuestro cerebro que hacen que sintamos algunos tipos de sensaciones. Dichos sentimientos pueden ser de tranquilidad y comodidad o todo lo contrario y eso demuestra lo que nos puede llegar a afectar nuestra decoración si no acertamos con ella. Por eso la decoración turca otomana siguió cuidando de esos detalles tan importantes para nuestro estado emocional diario, en Kilim Age se sigue cuidando de los detalles ancestrales de la decoración turca otomana, que a simple vista te transmite paz, tranquilidad y armonía.

Un aspecto a destacar sobre este tipo de decoración es que el color verde tiene mucha presencia, ya que es un color relacionado con la religión Islámica y que también se considera un color de eternidad, ya que es muy presente a la hora de hablar del paraíso. El verde es también un color relajante y refrescante que transmite armonía y serenidad, está relacionado con la naturaleza y simboliza la vida y fertilidad. Por eso juega un papel muy importante en la decoración turca y árabe ya que estas decoraciones le dan a cada color su importancia. Kilim Age sigue con esta ancestral costumbre que ha perdurado gracias a los artesanos turcos que nunca dejaron de crear pero cuidando de su artesanía tradicional.

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